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¿Qué son los errores refractivos?

Los errores de refracción como la miopía, la hipermetropía, la presbicia, y el astigmatismo son problemas muy comunes de los ojos. La mayoría de las personas tienen uno o más de ellos, y generalmente son fácilmente corregidos con anteojos o lentes de contacto.

Para una visión nítida es necesario que la córnea (la ventana transparente más anterior del ojo) y el cristalino (situado detrás de la pupila), que actúan como unas lentes, hagan que los rayos de luz incidan en la retina, situada en la parte más posterior del globo ocular. La retina recibe las formas de los objetos y la luz, y transmiten esta información al cerebro a través del nervio óptico. El cerebro reconoce los objetos e “interpreta” esta información.

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son causados por diferencias en la longitud o en la forma del ojo. La presbicia (o vista cansada), en cambio, se produce cuando el cristalino, a causa de la edad, pierde capacidad de enfocar los objetos que hay cerca suyo.
Todas estas condiciones se denominan “errores refractivos” porque los ojos afectados no pueden enfocar correctamente los objetos sobre la retina.

Los síntomas principales de los errores refractivos son la visión borrosa, picazón, sensación de tensión en los ojos y, ocasionalmente, dolor de cabeza, estos últimos provocados por un sobreesfuerzo continuado. Estos síntomas suelen desaparecer al corregir el defecto, ya sea con anteojos, lentes de contacto o por cirugía.